11 diciembre, 2011
Patrullando la ciudad una vez me tocó con una compañera que estaba en el otro cuartel, pero que yo mucho antes ya me había fijado en ella. Tenía unas tetas que eran imposible de acabárselas, naturales y con unos pezones de infarto van a ser nuestro juguete el resto de la tarde, porque de camino me llegó a confesar que era una verdadera ninfómana en esta puro que cuando te pillaba, te reventaba la polla con un buen polvo.

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